15. Dios, qué tipo desalmado

12 febrero 2010 en 7:59 pm | Publicado en Te cuento un Cuento | 1 comentario

Atardecía y llovía. Minutos antes habíamos pautado la entrevista. “En el lugar más cercano a tu alma”, me dijo, y confieso que sentí un escalofrío correr por toda la espalda. Es que por más fama de bondadoso que le conociera, convengamos que del protagonista nunca se reveló mucho  más que algún viejo testamento ya pasado de moda. Gajes del oficio, pensé. Peor sería ir a una guerra.

No me dio tiempo a arrepentirme. ¡Tampoco a peinarme! La tarde ya era casi noche, y la lluvia se convertía en tormenta. Una ráfaga de aire extrañamente cálido inundó todo lo que me rodeaba. De pronto, ahí estaba él. Cerquita del rincón más preciado de mi existencia. Tenía poco tiempo, me dijo. Y pensé “qué raro, justo él que –dicen- creó hasta el tiempo”. No era momento de conclusiones, mejor hacer andar mi birome:

L – Antes que nada ¿Dios juega a los dados?
D – A decir verdad, en cualquier momento me armo un puzzle con todos los destrozos que me están haciendo en la Tierra, pero no…a los dados no juego.
L – ¿Y qué hace en su tiempo libre?
D – Milagros, que no es poco.
L – ¿Cómo? ¿Los milagros son por hobbie?
D – Los milagros son solo por amor al arte.
L – ¿Y el Hombre es la mejor obra de su Creación?
D – Por supuesto que no. La mejor obra es la mujer.
L –Me refería al ser humano…
D – Así y todo. La mejor obra es la mujer, la hembra…
L – ¿Dios es feminista?
D – No, Dios es práctico. La hembra es la maquinaria perfecta de la creación. Me ahorra trabajo, pudiendo engendrar vida. La ley de optimización de tiempo y esfuerzo también llegó al cielo.
L – ¡Pero no puede concebir sola!
D – Por supuesto que no. Pero una cosa es hacer y otra diferente es llevar consigo la prueba del delito, por decirlo de algún modo.
L – ¡Ay, Dios mío!
D – ¿Qué yo qué?
L – No, nada, que eso no tiene nada de espiritual.
D – ¿Y qué cree usted que es el espíritu?
L – Acá las preguntas las hago yo. ¿Cuál es el pedido más insólito que le llegó?
D – Mmm…una liposucción “natural”.
L – ¿Y lo hizo?
D – Ya le dije, milagros solo en mi tiempo libre. ¿Te parecería justo que ceda a ese tipo de deseos, mientras me aturden llantos desesperados desde todos los hospitales del mundo?
L – Entonces ¿por qué algunos llantos tienen final feliz y otros terminan ahogados bajo tierra?
D – ¿Y quién te dijo que los que terminan bajo tierra no tienen un final feliz?
L – ¿Entonces hay vida más allá de la muerte?
D – ¿Querés comprobarlo?
L – Va de nuevo. ¿Hay vida más allá de la muerte?
D – Nada se crea, nada se destruye. Todo se transforma, dijo mi amigo Lavoisier.
L – Bue…entendido. Mejor no develar ciertos misterios…Cambiemos de tema: ¿cree en la religiones creadas por los Hombres?
D – Creo en la Fe del Hombre, del que cree en mí y del que descree, pero cree en si mismo. Lo bueno es tener una convicción. Si hace bien, entonces es bueno.
L – Si, suena lindo, pero en nombre de esas convicciones se ha matado tanto…
D – ¡Patrañas! Solo un chivo expiatorio. Ahí no hay más convicción que otros intereses camuflados en nombre de Dios. ¡Cheques sin fondo que nunca firmé yo!
L – ¿¿Ah?? Por curiosidad ¿fue economista en otra vida?
D – Si así fuera, sospecho que ya me hubiera presentado en quiebra…
L – ¡Qué esperanza!
D – Y si m`hijita…no es fácil esto de ser Dios.
L – ¿La obra lo supera?
D – Sabés que si…a veces si. Es como los padres con los hijos…uno se esfuerza y se desloma porque no les pase nada, pero ellos tienen que ir a meter los dedos en el enchufe para comprobar que están vivos. Después sí se acuerdan de uno…”¡¿ay Dios por qué nunca estás cuando te necesito?!”
L – ¿Y por qué no lo está?
D – Siempre estoy. Pero no todos se toman el tiempo de sentirme.
L – Pero Dios, con todo respeto por su trabajo, convengamos que de vez en cuando dan ganas de dejar de creer en Usted…
D – Quizás eso es necesario para que comiencen a creer en sí mismos, y traten de ayudarse mutuamente, en vez de esperar todo del cielo.
L – El cielo, bien…¿y el infierno existe?
D – Si no existiera el invierno, quién apreciaría la primavera ¿no?
L – ¡Dios no me joda, que eso lo leí una vez en un sobrecito de azúcar!
D – Dios está en todos lados mi querida…
L – Usted si que es un viejito piola. Ya que entramos en territorio ardiente ¿qué hay de los siete pecados capitales? ¿Es para tanto?
D – Eso del siete es tan humano como sus religiones. Los seres humanos necesitan poner cifras a todo, dice mi otro amigo Saint-Exúpery.
L – Mándele mis saludos. Pero volviendo al tema ¿rezarle un par de Padrenuestros y Avemarías, son suficiente para lograr la absolución?
D – No tengo el tarifario a mano…
L – ¿Se comió un payaso hoy?
D – No tengo un cuerpo que mantener vivo, no necesito alimentarme.
L – Vaya existencia anoréxica la suya. ¡No sabe la que se pierde!
D – Ganan ustedes. Imaginate que si comiera también tendría otras necesidades.
L – ¡Mientras no caigan de punta!
D – ¿Qué lo qué?
L – Nada, un mal chiste. Dígame ¿usted es hombre o mujer?
D – Soy hombre y mujer, piedra, papel y tijera. Soy todo lo que tu sientas que puedo ser.
L – Usted me supera, y eso que está dentro mío. ¿Tiene edad?
D – Más que mi otro amigo, Matusalén. Menos que la nada.
L – ¿O sea que antes que usted hubo nada?
D – ¿Cómo puedo yo saberlo si no estaba?
L – Sí, entiendo. ¿Y después de usted, qué hay?
D – Soy Dios, no adivino.
L – ¿Usted cree que alguien me va a creer que entrevisté a Dios?
D – Creen en mi palabra a través de señores que visten sotana y algunos interrumpen la inocencia infantil ¿por qué no podrían creer en vos?
L – No se si me está ofendiendo o debo agradecer lo que dijo. La cosa es que necesito pruebas de esto. ¿Me concede una foto?
D – Te concedo vida cada día, ¿no es suficiente con eso?
L – ¡No me quite mérito, que no vivo por inercia! Y sea buenito…una prueba, solo eso le pido.
D – Ajá ¿la sumo a la lista de todas las noches?
L – ¡No hay caso con usted!
D – Confío en vos. Se que encontrarás la forma de comprobar esta charla.
L – ¿Una tomografía computada de mi conciencia?
D – O inconciencia. Aunque no lo veamos, el sol siempre está, dicen.
L – ¿Por qué me concedió esta entrevista?
D – Estaba en mi tiempo libre.
L – Cierto, los milagros existen.
D – ¿Y por qué me elegiste para entrevistarme?
L – Porque el diablo no se toma recreos.
D – Es verdad, pero ese viejo zorro se da hasta con Viagra.
L –  ¿Y usted…es casto y puro?
D – Yo siento placer cada vez que un niño sonríe.
L – Eso sonó a pedófilo…
D – No sea mal pensada. Mi placer es la felicidad ajena.
L – Ajá…y hablando de placeres, dígame ¿es cierto que la venganza es el placer de los dioses?
D – ¿Dónde están los otros, así armamos un picadito en el cielo?
L – Con “el 10” por ahora no cuente por aquella zona. En fin…¿sabe que me lo hacía diferente?
D – ¿Rubio y de ojos celestes?
L – No, lo imaginaba más…espiritual. Creí que esta charla iba a tener otro tono, menos terrenal.
D – Pero no mi amiga, eso ya pasó de moda. Yo soy del Pueblo.
L – Como Mirtha…¿Pero acaso ya no es más un privilegio la diestra de Dios  Padre Todopoderoso?
D – ¡M´ijita, con el hambre que hay, para Dios es un privilegio que alguien le haga un lugar en su mesa!
L – Falta que me diga que es zurdo…
D – Ambidiestro mi querida. Ambidiestro.
L – ¿O sea que tiene manos?
D – Y hasta hago goles…
L – Claro, y seguro atiende en Buenos Aires…
D – Soy una multinacional.
L – ¡Dios, mío! ¡Mi fe se va a terminar suicidando!
D – Salva tu alma hija mía.
L – ¿No lo está ya, con usted tan cerca?
D – Jajajajajajajajajajajajaja
L – ¡¿De qué se ríe?!
D – JajajAJajAJAJajaAJaJaAJja

La ráfaga de aire cálido se fue con él
…y Él, con lo más preciado de mi existencia. Mi alma.
Maldito demonio.
.
.
Ludmila Brzozowski
madrugada del 28/09/2009, a la espera de Eliana
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1 comentario »

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  1. ….mas sabe el diablo por viejo que por diablo!

    Ludi, muy bueno! leyendo este dialogo siempre me senti como mirando una pelicula de suspenso que solo podes entender a traves de lo no evidente cuando llega el final.


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