40. Un pueblo bien oxigenado, un rio no tanto

2 julio 2010 en 9:10 pm | Publicado en Periódico ÁTICO, Periodismo, Río Colorado | 2 comentarios
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En Río Colorado pasan cosas


“No queremos que inversores extranjeros se lleven nuestras riquezas y contaminen nuestros ríos”. Con estas palabras grafiteadas en una pancarta, los adolescentes que integran el Ecoclub Río Colorado, encabezaron una importante movilización en conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente el pasado 5 de junio. El mensaje elegido no fue casualidad; la comunidad crece a orillas de este río que desde hace unos años, además de agua trae consigo polémicas: por los residuos de agroquímicos que arrastra, por la instalación de empresas mineras cerca de sus nacientes, o la falta de un tratamiento de los desechos cloacales que se arrojan a él. Las aguas de las que en un futuro los bahienses se abastecerán, en caso de concretarse el acueducto del río Colorado, presentado como una de las alternativas para resolver la famosa crisis hídrica que enfrenta la región. Precisamente del río que preocupa a los jóvenes habitantes de esta localidad rionegrina distante 180 km de Bahía Blanca. Adolescentes que además de divertirse los fines de semana y vivir su presente, también se preocupan por el futuro del mundo. Y mejor aún, se ocupan.

Una buena forma de comenzar, fue contagiando a los demás. Como sucedió en todo el mundo, en dicha fecha también esta localidad rionegrina reflexionó sobre la importancia de cuidar nuestro hábitat. Los chicos del Ecoclub fueron por más y pusieron manos a la obra: con el aporte de toda la comunidad, consiguieron que hoy haya dos nuevos “pulmones” para respirar.

La iniciativa partió del proyecto  “Un pulmón para mi mundo” impulsado por Víctor Pagano -conocido profesor de educación física de esta localidad- cuya intención es multiplicar la idea en cada ciudad. La consigna general es que cada 5 de junio, en un espacio en común, cada persona cualquiera sea el lugar del mundo donde viva, plante un árbol como una ofrenda valiosa al prójimo y al medio ambiente. Algo así como una reforestación masiva para oxigenar este mundo tan agobiado de contaminantes.

Todos para uno. Trabajando en conjunto con su creador, el Ecoclub de Río Colorado hizo propio el desafío, y en las dos semanas previas a esta celebración trabajaron intensamente para poder ver hoy concretada la primera etapa. Actualmente, la agrupación está integrada por jóvenes de entre 16 y 19 años, y coordinada por Gisel Etulain (facilitadora local de esta ONG). Entre todos, redactaron cartas que distribuyeron en diferentes comercios, empresas, e instituciones de la localidad. Fueron a los medios de comunicación a contar en voz alta su idea. Y la movida dio resultado: consiguieron reunir cerca de 200 árboles -desde fresnos hasta dos robles donados- y dos terrenos cedidos por el municipio local. Convocaron a todo el pueblo para reunirse el sábado en la plaza principal, y a la Murga 5º Elemento que entre bombos y coreografías callejeras, encabezó la gran caminata hasta el primero de los predios. Algunos con palas en la mano, otros conduciendo las camionetas que trasladaban todos los ejemplares a plantar, y hasta mamás empujando cochecitos de bebés. La mayoría niños llevados por sus papás (o quizás al revés), y adolescentes. Entre todos, al caer la tarde ya habían logrado plantar más de 100 árboles, y darles el primer riego. Aún cansados, llenos de tierra y de orgullo por lo realizado, se dieron un tiempo para conversar con Ático:

Marcos Fernández confiesa que desde que integra Ecoclub se siente útil, que ya no está todo el día en su casa jugando a la playstation, que no deja de divertirse, pero que ahora cree que usa mejor el tiempo y lo que hace le sirve a él pero también a la comunidad. Sus compañeros coinciden. Llegar a este grupo, a todos los hace sentirse partes de algo. Y más allá de la conciencia ambiental que desarrollan, también adquieren otros valores, como el de la responsabilidad: “estar acá es asumir un compromiso, porque tenés que dedicar muchas horas, y cumplirlo. Pero lo hacemos porque nos gusta, no porque nos obligan. Es lo que sentimos y luchamos para lograrlo”, dice Lucas Luna. A la vez cuenta que aunque el sábado salieron a bailar, a las 9 de la mañana ya estaban con sus compañeros yendo a buscar los árboles y controlando que todo estuviera bien.

Asimismo Gisel Etulain -ex titular de la Subsecretaría de Medio Ambiente de Río Colorado- explica que concluida esta primera etapa de reforestación, el mantenimiento del lugar estará a cargo del municipio, ya que cuenta con los recursos y el personal que esta tarea requiere. No obstante: “No nos desligamos, porque vivimos aquí y vamos a estar pendientes de que las plantas crezcan bien. Pero siempre trabajando articuladamente, que cada uno participe desde el lugar o función que ocupa en la sociedad, para que el proyecto sea un éxito”.

A pesar de su juventud, los chicos ya empiezan a imaginar cómo quieren ver al lugar en el futuro: Ángelo Bongiovanni asegura que va a ser increíble, que sueña con una plaza llena de verde, hermosa, y que va sentir mucho orgullo, porque recordará todo lo que les costó. Mientras que Micaela Jara saca cuentas y concluye en que en el terreno plantaron más árboles de los que hay en la plaza principal. Y entonces todos van tomando conciencia de la verdadera dimensión que lo que hicieron tiene para el presente y el futuro.

El futuro llegó. La finalidad de esta movilización, más allá de lo que implica la reforestación, era transmitir un mensaje a todo el pueblo sobre la importancia de emprender juntos acciones en beneficio del medio ambiente. Pero también se vio cumplido uno de los objetivos que la agrupación local definió cuando se inició hace seis años: “lograr que la comunidad comprenda que hay un grupo de adolescentes que puede producir cambios. Revertir ese pensamiento que subestima a la juventud y le reprocha falta de compromiso”. Etulain afirma: “Hay un grupo que sí, que quiere enriquecer con su participación al pueblo, y que si no lo hacen es porque no tienen un lugar para eso. Entonces, desde Ecoclub se intenta generar un espacio donde ellos puedan ser el centro, y desde ahí poder expresarse, transmitir al resto de la comunidad sus preocupaciones, plantearse un objetivo y trabajar para eso. De este modo se sienten útiles y responsables, encuentran un lugar de contención y hacen nuevas amistades con las que trabajan unidos, pasan buenos momentos, se comprometen con el otro y son reconocidos socialmente”.

Esto no es todo, ya que también se les provee conocimientos para que puedan fundamentar sus proyectos y formar su opinión al respecto, entender la legislación, analizar las políticas ambientales, sacar sus propias conclusiones y promover ideas que generen cambios positivos. En su conjunto, las actividades siempre incentivan la responsabilidad social y la participación en la comunidad. A través de ellas aprenden a ser ciudadanos comprometidos con su lugar, incorporan conductas que promueven el respeto por el medio ambiente, pero también hacen propio valores como el respeto por la vida, la del  prójimo y la de uno mismo.

Ellos mismos reconocen cuánto les cambió la vida ingresar “al Eco”. Repiten que se sienten útiles y responsables. Que esto les hizo tomar conciencia de cuán urgente es que tanto en la primaria como en la secundaria la educación ambiental sea una materia específica, o un taller, como tienen en el CEM 3 al que muchos de ellos asisten. Que en sus hogares o en su grupo de amigos tratan de que se modifiquen conductas cotidianas como evitar arrojar papeles en la calle, reducir la basura hogareña o no derrochar agua. Que “¡es una pasión! Porque te da mucha impotencia cuando ves que la gente no cuida el medio ambiente, hay que vencer muchos obstáculos para que se cambien las conductas, y por eso le pones toda la garra a cosas como las que sucedieron hoy. Porque hasta no lograrlas no paramos”, asegura Lucas.

Y entonces, estos apasionados por el medio ambiente, empiezan a debatir acerca de los problemas que reconocen en la ciudad: el basural a cielo abierto, los basurales clandestinos, la presencia de agroquímicos en las frutas que se consumen y que se hace notable en el agua de los canales de riego, la falta de protección de las personas que trabajan en las chacras y manipulan esos químicos, las aguas servidas sin tratamiento adecuado, y nuevamente, el río y todas sus fuentes de contaminación. El Colorado, el mismo que desde su pancarta le piden al mundo que los inversores extranjeros  y los propios vecinos, dejen de contaminar.-

Fotos y artículo: Ludmila Brzozowski
Publicado en Periódico ÁTICO
* Año 2, Nº 43 – Bahía Blanca, 18 de junio de 2010


+ info:

En Facebook: Eco-club Río Colorado
http://www.ecoclubes.org.ar
http://www.unpulmonparamimundo.com.ar/
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2 comentarios »

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  1. esta re linda esta pagina me gusto mucho spero que sigan asii..luchando por nuestro rio colorado….

    • Gracias por visitar el blog, Brenda!!
      Y sí, claro que sí. Hay que seguir luchando por nuestro Río Colorado.
      Ludmila


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